Una deflagración ocurrida el 1 de marzo en el ducto de líquidos de gas natural de Camisea, operado por Transportadora de Gas del Perú (TGP), ha provocado la suspensión del suministro de gas natural y líquidos hacia Lima y otras regiones, generando escasez de gas natural vehicular (GNV), largas filas en grifos y un aumento significativo en los precios de combustibles como la gasolina premium y el gas licuado de petróleo (GLP). El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) declaró el estado de emergencia por 14 días y priorizó el abastecimiento para hogares, comercios esenciales y transporte público masivo.
Según las autoridades, la emergencia obligó a detener casi todas las plantas termoeléctricas a gas en Lima, lo que disparó el precio de la electricidad en el mercado mayorista de 40 a más de 200 dólares por megavatio/hora. El suministro de gas natural se limita al remanente almacenado en los ductos, insuficiente para la demanda nacional, por lo que se han implementado restricciones para la industria y el transporte particular.
En Lima, la escasez de GNV ha generado colas de varias cuadras en estaciones de servicio, especialmente entre taxistas y conductores de vehículos duales, quienes deben recurrir a combustibles alternativos más costosos. El precio de la gasolina premium ha subido hasta 20 soles por galón en algunos puntos, mientras que el GLP también registra incrementos debido a la mayor demanda y al contexto internacional de precios elevados del petróleo.
La empresa TGP informó que el incidente no causó daños a comunidades cercanas ni a su personal, y que mantiene activas las medidas de seguridad en la zona afectada. Los trabajos de reparación continúan y se desconoce la fecha exacta de restablecimiento total del servicio. El MINEM conformó un comité de crisis para coordinar la respuesta y aseguró que no se prevén apagones, aunque los usuarios industriales enfrentarán mayores costos energéticos en el corto plazo.
La situación se agrava por la alta dependencia de Perú en la importación de combustibles y la vulnerabilidad de su infraestructura energética, lo que ha motivado pedidos de medidas excepcionales para el uso temporal de fuentes alternativas como el diésel. Las autoridades y empresas exhortan a la población a hacer un uso responsable del gas natural y a respetar las restricciones vigentes mientras se normaliza el suministro.
